Tránsitos

DE un año a otro esta noche, en un Lugo en el que la gente a pesar de los pesares va a tirar la casa por la ventana; lo harán los que se queden en sus hogares y los que se decidan a acogerse a las muchas y variadas ofertas de restaurantes, hoteles y establecimientos de hostelería en general. Estoy seguro de que va a ser una buena y animada noche y si lo compruebo se lo contaré a ustedes.   

 

 

 

HAY otros tránsito que y se ha producido y este lamentable. Me trae EL PROGRESO de ayer la mala noticia del fallecimiento de José María Busta Rodríguez. Detrás de él y de su familia hay una historia real que daría para una novela. Yo la conozco y no me resisto a contarla, aunque sea muy por encima, como homenaje a una gente ejemplar.

En la familia Busta Rodríguez, dejando a un lado el papel de la madre, una trabajadora de telefónica, hubo tres personajes singulares. El militar Manuel Busta Sánchez (capitán Busta para todos aunque llegó al cargo de comandante), el hermano mayor Manolo, (con sus facultades mentales perturbadas desde niño) y José María (un portento de las matemáticas y de la informática, en el que se cebó la mala suerte).

Al capitán Busta lo conocí cuando era teniente y yo un niño; él estaba en la Zona de Reclutamiento cuando funcionaba en una casa de la Plaza de Santa Domingo; a pesar de los problemas de su hijo mayor, tenía un carácter excepcional y una especial habilidad para gastar bromas. Yo recuerdo algunas memorables. Coincidí con él en la mili, en el archivo militar, y mi padre no me hubiese tratado mejor; pero era bueno conmigo y con todos los demás soldados que servíamos en el cuartel de San Fernando. Era raro el día que a mí a todos los de mi quinta que servíamos allí, Carlos Abuín, Arias, Vázquez, etc., dejaba de invitarnos a tomar el aperitivo en el Gerdíz o en el antiguo Cotá, que estaba muy cerca del cuartel. Más que un jefe era un amigo y recuerdo su obsesión:”lo único que me preocupa es que va a ser de Manolito cuando faltemos nosotros”. Ya licenciado seguí manteniendo una gran relación con él facilitada porque vivíamos puerta con puerta; yo en el 7 de Pintor Corredoira y él en el 9. A mediados de los 70 me confesó que estaba a punto de hacer una operación que dejaría cubiertas las necesidades de Manolito, su gran problema; una multinacional láctea quería comprarle una finca que tenía en Asturias y le ofrecía mucho dinero; “pero yo creo que vale más y estoy tensando la cuerda”. Casi coincidiendo con esto el capitán Busta fue uno de los lucenses que recibió un montón de millones en la Lotería de Navidad cuando tocó El Gordo en Lugo, además de hacer ricos a varios centenares, pues el repartió la mayor parte de las series. El premio por otro lado, fortaleció su postura ante la empresa que quería comprarle los terrenos de Asturias. Creo que les había incrementado el precio un 100% y que no habían dicho que no.

Casi coincidiendo con todo esto, el hijo pequeño, José María, redondea una carrera fulgurante como matemático, que le llevó, incluso, a dirigir el Centro de Cálculo de la Universidad de Santiago. Pero a comienzos de los ochenta un lamentable accidente condicionó su vida: gran aficionado a la bicicleta, un coche la atropelló causándole heridas muy graves, pero con posibilidades de recuperación. Lo peor vino después: ya muy mejorado aunque desplazándose con muletas, le recomendaron la máxima actividad y entre otras cosas que tratase de subir las escaleras sin utilizar el ascensor; otro golpe de pésima suerte, un resbalón, una caída aparatosa y una paraplejia de la que nunca se recuperó.

Estuve con José María con ocasión de la muerte de su padre, en la que hubo un hecho ajeno a la familia muy lamentable, que ahora no viene al caso comentar. Estuvimos recordando nuestra coincidencia en clase de matemáticas y la relación de nuestras familias y le ayude a sobrellevar la muerte del “capitán” recordándole lo buena persona que era y cuando le quisimos muchos. Ahora José María se ha muerto muy joven. Y se cierra demasiado pronto un ciclo.

 

 

A todos:

                       ¡FELIZ SALIDA Y ENTRADA DE AÑO!

 

7 Comentarios a “Tránsitos”

  1. SEito

    Me iba a tomar po lo cahondo el tema del Tránsito, dado la multiplicación de anuncios en horas de digestión, de productos para el tránsito intestinal .
    pero en esta ocasión, habrá que dar un pésame, que parece vaya a juego con este años de crisis galopante; de todos modos me uno para todos al deseo del Autor de esta Bitácora .
    Feliz Salida y Entrada de Año .

  2. jabato

    Feliz año nuevo a todos.

  3. Esther

    Yo tambien quiero desearos a todos Muy Feliz Año Nuevo y un Próspero 2009

  4. Honorio Alvarez

    Hacia la segunda mitad del siglo pasado la religión y personas dedicadas a la misma de diferentes formas, grados, funciones o causas eran numerosas no solamente en Lugo sino en todas las poblaciones un tanto relevantes por su población. La ciudad palpitaba todo el año al compás de las distintas y numerosas festividades religiosas que unidas en buena armonía con la celebración profana de las mismas hacían que se respirara un aire festivo en las fechas señaladas. Creo que la solemnidad de los Corpus lucenses era la mas significada con su función en la Catedral, ofrenda rotativa anual a cargo del alcalde del momento de cada una de las siete capitales del antiguo reino acompañando el resto de los corregidores, autoridades locales civiles y militares, asociaciones varias, las naves de la Catedral a rebosar y no había entonces megafonía. Había voces como la de los canónigos o beneficiados Sres. Ferro, Palmón, López (Aurelio) y otros muchos que no necesitaban de artilugios entonces modernos para oirse en todo el recinto incluso por encima de las notas del órgano que magistralmente hacía música celestial dominado por manos y pies del maestro D.Julián sacerdote de baja estatura física pero elevadísimo don para la interpretación con ese instrumento-máquina.
    Era el prelado quien oficiaba en esta festividad ayudado y servido por una corte de sacerdotes que se regían por el protocolo que sólo ellos conocían, el que lo conocía porque en el año cincuenta, oficiando el obispo D.Rafael Balanza estaba éste descansando a pié de altar sentado en un sillón de color rojo con mucha majestuosidad cuando le cambiaron eso sí con mucho teatro protocolario la prenda que tenía en la cabeza por la otra grande en forma de mitra; tomó el báculo, se incorporó y cantó no sé si fue dominus vobiscum o algo parecido momento que aprovechó el canónigo ayudante para retirarle el sillón como mandaba el protocolo litúrgico aunque esto no quedó claro porque cuando el coro contestó et cum spiritu tuo o algo parecido el prelado volvió a sentarse pero..claro, en el suelo y de golpe (estaba mas bien gordito). Se hiciera una brecha en la parte posterior de la cabeza contra la base del altar, allí apareció en seguida gasa y esparadrapo y se pudo rematar el tercio, es decir, la tercera parte de la misa, a pesar del susto.
    Iba a hablar del número de clérigos, costumbres que tenían, vida que hacían, y como en la ciudad se escuchaba continua o menos continuamente el tañer o repique de diferentes campanas que advertían e informaban a quien entendiera su sonido de la novedad, aviso o información causa de su sonido. El primer repiqueteo diario en el campanario de la Catedral era a las nueve y media; a las nueve y veinte en punto aparcaba el campanero su bicicleta al pie de la torre, se quitaba los ganchos que usaba para no mancharse con la grasa de la cadena si es que no traía polines de cuero que también usaba. Era un señor alto, serio con sombrero y piel clara. Se llamaba Silvestre y a éste le sucedió otro que era zapatero y montó su taller en una dependencia de la torre. Se llamaba Justo. El campanero subía al campanario y ahora por motivo de espacio no voy a explicar como eran los tramos para llegar allí que solamente eso requiere una tarde; volteaba a mano dos campanas grandes a la vez y también hacía sonar otra chica sin voltearla. Cuando el reloj daba la campanada de la media de las nueve tomaba las cuerdas de dos badajos y con un pié la de otro y repicaba un rato hasta que le parecía suficiente. Seguidamente ajustaba la hora del reloj del campanario a la del reloj del consistorio y bajaba. Cuando se le daba cuerda al reloj que consistía en subir las pesas, unas piedra enormes, había que tomarse antes un buen cocido con todos los avíos.
    Este pequeño boceto de rollito benigno que suelto hoy a pesar de las dificultades que tengo para hacerlo es para desear a todos los lucenses que no dejen apagar el sonido de sus campanas. Que sea siempre motivo de júbilo y alegría y que la siga generando. Las campanas de Lugo al menos las más grandes, tienen su nombre propio: ahora sólo me acuerdo de La Froilana. No tocarán en la noche de hoy y algunas estarán ya también seguramente agarrotadas y fuera de servicio. Pues yo fantaseo con la idea de ponerlas todas en estado de perfecta armonía y obsequiar a todos con un concierto campanero que se está poniendo de moda. Si pudiera…
    FELIZ AÑO A TODOS; SÍ: A TODOS Y DE CORAZÓN

  5. SEito

    Siempre merece la pena rondar por calles que pueden parecer vacías por la hora, o la fecha. Honorio, las haremos sonar, pero no ahora, que despertaría tu nieto recién nacido .

  6. vega

    Me llena de regocijo leer los pasajes que tanto me recuerdan mi ciudad añorada,sus costumbres, personas y lugares que aunque no hubiera conocido en su momento por ser muy pequeña los recuerdo posteriores con nostalgia y alegría.
    Feliz año nuevo a todos de esta canaria de Lugo y los mejores deseos a todos y a la ciudad.

  7. Paco Silvosa Costa

    Entérome polo teu blog da morte de Busta. Compañeiro de curso no colexio dos Maristas, hai que xuntalo con José María Areñas Azcárraga (coronel do Exército) que tamén falleceu neste ano pasado e, ó cal acompañei no tanatorio ata o seu enterro, tal e como faría con Busta si o chego a saber. Eran perante a miña estancia nese colexio bos amigos e compañeiros Areñas incluso de xogos infantís na Plaza Maior. Con Busta volvín a coincidir cando foi nomeado para o cargo no centro de Cálculo da Universidade da cal eu son compñente. Requiescant in pace amigos y compañeros.

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