El mercado de Navidad
Cuando yo era niño y vecino del castizo barrio de Recatelo, uno de los grandes alicientes de estas fechas era acudir al mercado de Navidad,que tenía lugar el martes o el viernes inmediatamente anterior a Nochebuena. Los niños de antes teníamos gustos que hoy seguro que llaman la atención. Los adolescentes de ahora buscan otras cosas; no digo que mejores o peores; distintas nada más.
Bueno pues ayer viernes recordando tiempos muy pasados, más de medio siglo, me pasé un rato en las plazas de abastos de Santo Domingo y Quiroga Balleneros. Nada que ver con lo de antes. Casi como cualquier otro viernes del año. Pero no me vine con las manos vacías: un par de docenas de chorizos caseros y un kilo de chicharrones, ídem. Los chorizos ya los probé. Hay que hacerles un monumento.
En el ayuntamiento el alcalde Orozco se reúne con los funcionarios para “tomar un vino”. La costumbre la inició en su etapa Joaquín García Díez. Orozco, al que me encuentro saliendo de la Casa Consistorial, me dice que tomará una copa, pero que de pinchos, nada. No se pueden dar ustedes idea de los kilos que don José Clemente ha subido en sus años en la política.
Dan en TV un reportaje de la pesca de angulas. A 1.300 euros el kilo se venden en los mercados. Todavía no hace mucho, el víspera de Reyes, compraba yo medio kilo en “El Mesón de Alberto” y me costaba 15.000 pesetas, era un homenaje que nos dábamos la familia. Las tomábamos en ensalada: se unta con ajo una fuente de barro, se ponen encima las angulas y se les echa zumo de limón. Están riquísimas, pero pertenecen al pasado. A este precio no hay quien las pille.
Ha muerto José Luís Pecker. En los años 50 y 60 era tan importante en la radio, o más, de lo que pueden ser ahora Carlos Herrera, Luís del Olmo, Gabilondo o Federico J. Losantos. Le conocí en 1.992, con ocasión de una audiencia que S.M. el Rey concedió a un grupo de gente de la radio y la televisión. Fuimos caminando desde la Plaza Mayor al Palacio Real y me dio la sensación de que estaba tremendamente defraudado de que su brillante carrera hubiese terminado como terminó; olvidado, condenado al ostracismo, lo mismo que Bobby Deglané, que Tomás Martín Blanco y que otros muchos que tanto entretuvieron a tantos en la posguerra. Una pena.
Trabajando en el chiringuíto que montaron en Ramón Ferreiro para promover al ahorro y mejor aprovechamiento del agua, creo ver al Ministro de Justicia. No era el señor Bermejo, pero sí su doble.
En “¿Dónde estas corazón?” sale una vez más Dinio. El cubano fue detenido por afanar un televisor y eso le genera un puesto en el programa y unos miles de euros. Cuando no hay temas se los inventan.
Este viernes no cené con mi padre. Supongo que se reserva para lo que se avecina. Me he quedado en casa y como un amigo me regalo un buen surtido de marisco, entre mi hijo y yo hemos dado buena cuenta de una parte y luego nos hemos puesto a montar el árbol, el nacimiento y todas esas cosas. Trasnocharemos y esperaremos los resultados de la lotería. Pero no crean que el sorteo me preocupa. Hay muchas cosas mucho más importantes que el dinero. De verdad.