La noche de Hortas
Para mí no fue ninguna sorpresa, pero entiendo que a otros les haya impactado la respuesta de la gente de Lugo. Porque la presentación del libro “Daniel Hortas, la radio en el corazón” no solo abarrotó el salón de Caixa Galicia sino que hizo pasar momentos muy agradables a todos los presentes.
Hubo risas, carcajadas, lágrimas furtivas y el reencuentro con un paisaje y un paisanaje por el que ya ha pasado casi medio siglo.
He participado en centenares de actos similares y pocas veces he visto un público tan sintonizado con lo que se decía y con como se decía. Lo pasaron muy bien todos y muy especialmente la familia de Daniel: esposa, hijos… No faltaron los amigos y compañeros: Carro, Siso, Tonina, Pepe Garalva, Paco Busto, Nora, Conchita… En el escenario Julio Beberide, Fernando Ramos, Nieves Villanueva, Pedro Hortas, Daniel Hortas hijo y Carlos Losada que, porque el que tuvo retuvo, hizo una exhibición de una de las voces, la suya, más cálidas y agradables que ha dado la radio local. Escuchamos a Daniel en grabaciones casi artesanales de los años 50 y 60, y muchos miramos hacia atrás sin ira, todo lo contrario; porque el acto fue capaz de traer a enero del 2.008 personas y cosas de un Lugo desaparecido.
La familia Castañar Hortas nos obsequió después con una copa y pudimos seguir hablando de los que fueron protagonistas de unos tiempos ya pasados. Algunos afortunadamente todavía están entre nosotros.
Se repitieron los parabienes para Fernando Ramos, principal promotor del libro, que además se ofreció a escribir conmigo una historia del Lugo de los años 50 y 60.
Julio Beberide, director y propietario de Radio Lugo, me habló de su idea de echar la casa por la ventana para celebrar el 75 aniversario, las Bodas de Platino, de la emisora. Será en el 2.010. Nora Real le convence para que dentro de los actos se incluya una edición especial de aquel Micrófono de Oro que marcó una época en la historia de la radio local.
Cambio de tema para traer aquí preguntas que me han hecho ayer tras ganar el Breogán la Copa del Principe.¿Por qué no la entregó don Felipe?. En su defecto, ¿recibirá a la directiva y a la plantilla?
30 de Enero , 2008 - 0:00 am
Pues sí,así fue que yo lo vi. Y como dijo el hijo de Hortas, no fue solamente un homenaje a su padre sino a toda una generación de profesionales de cuando los periodistas eran una especie de heroes románticos,los “Indiana Jones” de aquellos años en blanco y negro, los reporteros, ligeramente sinvergüezas,tentando siempre al diablo, caminando al borde del abismo con su ingenio y encanto personal como única red de seguridad que pudiera salvarles de un fatal desenlace. Y quien crea que Lugo no era entonces una jungla suficientemente peligrosa es porque no ha vivido en una hermosa ciudad de provincias plagada de ojos que observan, de tertulias en las que el efecto de la cafeina dispara y afila las lenguas (¡quién teme a Nueva York!). Claro que todo esto, a lo mejor es sólo lo que yo veía con mis ojos de niña y recuerdo hoy con la nostalgía melancólica de quien ha tenido la suerte de tener una infancia lucense (con la calle de las dulcerías, los caramelos de la Queta y a Paco Rivera chinchándome).
14 de Julio , 2008 - 22:57 pm
Esa es la palabra;tener la suerte de una infancia lucense,en la que se desconoce la jungla de ojos que observan y lenguas afiladas solo para la crítica innecesaria antes que para la creación .
Afortunadamente no veo a los que únicamente saben responder ja,ja,ja y sí la descripción de Maruja,con una calle de la que salían casi todas las bandejas de Pasteles para San Froilán ,Corpus,…