“¡A vella váise!”
Jueves, 21 de Mayo, 2009PASO junto al coche de Jorge Vivero y veo que se ha dejado abierta una de las ventanillas; le aviso y me dice que le pillé preparando el último examen escrito de su vida como docente. Le sugiero que lo ponga facilito y se ríe.
Jorge deja la enseñanza dentro de unos días tras un montón de años trasmitiendo sus conocimientos de literatura. También se va su mujer Irene Gasalla. Otra clásica del femenino que se despide estos días es Chiruca Marbán. Hay otros muchos y todos de forma anticipada; les quedaban años por delante para seguir, pero las circunstancias no son las mejores. Como decían antes en la mili, cuando un reemplazo se licenciaba “¡a vella váise!”. Una pena.
Nota.- Por favor, no me den la matraca si la ortografía de la expresión en gallego no es la correcta. Me adhiero a una frase muy utilizada por Ánxel Fole, que digan lo que digan no se expresaba en gallego ni mucho ni bien:”a fala e o que se fala”
P.
DESDE Madrid, recibo dos peticiones de información del “Arde Lucus”. Las dos son de lucenses que residen en la capital y que están organizando excursiones para venir aquí a finales del próximo mes. En los grupos interesados hay mucha gente de Lugo, pero también amigos de otras regiones. La fiesta tiene un tirón increíble. Insisto en que el Ayuntamiento se equivoca, mucho, si extiende su plan de austeridad a esta fiesta que proporciona a Lugo unos ingresos increíbles. No es un gasto, es una inversión; y muy buena.
ESTA mañana la tengo muy ocupada. Entre otras cosas voy a hacer un “cameo” en el docudrama que Pepe Cora y su gente de Lugo Press ruedan para la TVG. Es la historia real de una lucense que en los albores de la Segunda Guerra Mundial trabajó de espía y fue esposa de espía. Tengo que hacer de embajador de los EE.UU. y en la escena también estará el embajador de Inglaterra (Manolo Romay) y la protagonista Mara E. Miñano. Rodaremos en el Círculo por el mediodía.
POR cierto que esa casi simbólica colaboración con el filme me ha proporcionado ya una alegría. Estuve revolviendo por los armarios de casa y encontré varios trajes con más de 40 años de vida. Salvo pequeños detalles todos siguen siendo utilizables, entre otras cosas porque desde entonces apenas he engordado un kilo. Uno de los que parecieron y que daba por perdido es un smoking de terciopelo morado, que me hizo a medida un excelente sastre, y que estrené en un acto social que hubo en el Círculo a principios de los años 70. Lo llevaré a la tintorería y puede que alguna noche de esas me anime a ponerlo. Ahora el terciopelo vuelve a estar de moda en los trajes masculinos.
EN el último número de “El País Semanal” leo un bello artículo de Maruja Torres en el que evoca antiguos amigos y escenarios, que probablemente no disfrutó en su momento lo suficientemente bien y que ahora recuerda con nostalgia. Dirigiéndose al actor Miguel Ángel Rellán con el que coincide en un tren dice “¿Te acuerdas de aquel triángulo que había en Madrid todas las noches por Almirante?¿La pizzería de Antonio Gádes, Boccacio, Oliver?”. Nombrar estos tres locales y trasladarme también a mí a tiempos distintos, cuando éramos muchos más jóvenes y podíamos permitirnos ciertos lujos. Entonces, más o menos mediados de los 60, yo cené en Gades y tomé copas en Boccacio, invento de un catalán emprendedor, como no, Oriol Regás, y también en Oliver, uno de cuyos propietarios era el actor y director Adolfo Marsillach. Allí fui con otros periodistas principiantes de la mano de una hermana suya, Alicia, a la que por cierto perdí la pista hace casi 40 años. Eran todos ellos lugares emblemáticos, donde uno se podía codear con la “crema de la intelectualidad”, frase utilizada para hablar de la clientela de Chicote por Agustin Lara en su chotis “Madrid”. Eran los tiempos en los que yo empecé a querer a Madrid, la ciudad más alegre y hospitalaria del mundo y donde todavía hay muchos locales como aquellos que canta Maruja Torres. Oliver y Gádes siguen, pero no son lo que eran; en el local de Bocaccio creo que funciona un local de “señoritas que fuman y tratan a los hombres de tú”, como se decía antes. Pero hay otros muchos, pero muchos, que nos permiten rechazar eso de que cualquier tiempo pasado fue mejor.
¿SE ha rendido Sardá?. O mucho me equivoco o su programa “La Tribu” ha cambiado de día y hora de emisión. Al menos me sorprendió verlo en la noche del martes, alrededor de la una de la madrugada. ¿O es que lo dan el viernes y como se ve poco lo repiten el martes siguiente?. Sea lo que sea, da la sensación de que los están aguantando hasta las vacaciones, por ser vos quien sois, y que a mediados de junio se irá definitivamente.