El Breogán se estrena
Sábado, 20 de Septiembre, 2008CON menos de media entrada en el Pazo y la necesidad de que el número de socios se incremente pronto, el Breogán abrió la Liga. Partido soso, con algunos detalles interesantes en ataque y fallos notables en defensa. Detrás una pretemporada brillante que hace concebir esperanzas. Habrá que hilar muy fino en el aspecto económico, porque la campaña de captación de publicidad tampoco ha sido positiva; dicen que no se ha hecho tan bien como otras temporadas y que no toda la culpa la tiene la crisis económica. Y por lo que se refiere al patrocinador, Leche Río, a quien hay que agradecer su continuidad, también se ha apretado el cinturón. La cantidad aportada, 120.000 euros, veinte millones de pesetas, es la más baja de los últimos años.
P.
HACÍA referencia ayer al sarao organizado por el Ensino en el Museo Provincial y de la variedad de asistentes al acto. Por allí andaba, por ejemplo Luz Darriba, que es una activista cultural de primera. Me contó que había estado fuera bastante tiempo, en Argentina y Uruguay por ejemplo, organizando cosas interesantes, “es curioso que en estos países en situación económica delicada, se sigua invirtiendo mucho en cultura”. Luz tiene proyectos por toda España y el más inmediato en Lugo, para dentro de unos días. También salude al productor musical Arturo Vaquero. Recordamos tiempos en los que colaboramos en diversos espectáculos musicales. Sus estudios de grabación acogen a mucho de lo más granado de la música española y entre sus nuevas actividades está la creación de bandas sonoras para el cine y la publicidad. Otra breve charla con José Luis Díaz, médico internista lucense que trabaja en el Juan Canalejo y que me informa de que en noviembre, en La Coruña, se celebrará el Congreso Nacional de la SEMI (Sociedad Española de Médicos Internistas). José Luis es el Secretario del Comité Organizador. Del mundo de la cultura tampoco faltó a la cita deportiva el escritor Pablo Núñez que sigue promocionando “Las hijas del Cesar”.
TAL día como hoy, la próxima semana, ya podremos comer pulpo en las casetas. Ya lo explicaré mejor, pero contra la opinión generalizada, ir al pulpo no es caro. Lo caro es pasarse del menú cuyo precio está regulado: pulpo, pan, patatas y vino.
VARIAS críticas de personas y medios distintos y distantes ponen por las nubes un espectáculo que ofrece estos días el Teatro Albéniz de Madrid titulado, creo, “Puerta del Sol: un Episodio Nacional”. Dirige Juan Carlos Pérez de la Fuente y no hace falta que les diga que está basado en uno de los Episodios Nacionales de Pérez Galdós. Asombran los medios técnicos y artísticos, con una producción “a la altura de cualquiera de Brodway”, según coinciden en señalar los que la han visto. Estará hasta fin de mes. Si voy a Madrid, que puede, no me la pierdo.
IRAVEDRA era el nombre de un bar que había en los años 50 en la calle del Dr. Castro, también conocida por “calle de las dulcerías”. Ferreiro, que es un habitual lector de este blog, comentaba en el de ayer que era un lugar al que iban los jóvenes de la época a “tomar las tazas”. Quiero añadir algo, sin animo de corregirlo porque su información es correcta, y es que allí la bebida mas solicitada era una “cosa” que se llamaba “medicina” y cuya composición no recuerdo bien; creo que era vermut, vino blanco y sifón. Costaba una peseta y la acompañaban de unas estupendas tapas; especialmente solicitada era una de ensaladilla, que realmente era una vinagreta con patatas cocidas; pero en aquellos tiempos todo sabía bien. En el Iravedra, casi al fondo a la derecha, había una pequeña mesa de billar y creo recordar que en algún tiempo también tuvieron un futbolín. Tengo una anécdota de aquel local: al final de un invierno extravié una gabardina; no hace falta que les cuente el disgusto porque era un artículo de lujo; al invierno siguiente me compraron otra y una tarde que fui al Iravedra, recordando la pérdida anterior, les dije si me dejaban guardar la prenda de abrigo en un rocho que tenían en el bar; cuando fui a colgarla en la percha, me encontré con la que yo creía definitivamente perdida; me la había olvida allí hacía un montón de meses.